miércoles, 12 de septiembre de 2012

El día que dejé de estar aburrido.



Cargo con el peso de 12 almas, me deshice del cuerpo de cada una y no me arrepiento de aquello aunque estoy atrapado entre la cadena perpetua y la pena de muerte, no estoy loco, no soy un desquiciado, solo soy un hombre como cualquier otro,  soy un artista que solo usa lo que está a su alcance para crear esculturas y cuadros, solo quise que el mundo viera mi obra pero nadie lo entiende, no son capaces de percibir la belleza que yo percibo.

 Nueve minutos antes de llevar a cabo mi obra me puse en contacto con Lynne, pero no respondió,  no estaba para mí a pesar que lo prometió,  todos los psiquiatras mienten, solo quieren ganarse nuestra confianza y poco a poco dominar nuestra mente. Siempre me atrajo el pensamiento humano pese a eso decidí estudiar neurociencia en lugar de psicoanálisis o algo similar, aunque debo decir que no estoy alejado del todo a la interesante mente humana,  fascinantes criaturas que viven una vida vacía y sin sentido, asquerosas abominaciones de la naturaleza que llegan a ser sutilmente hermosas, pero no es que yo no me considere dentro del grupo de humanos, es así, por eso es que no tengo ningún remordimiento o algún miedo a mi posible futura muerte, no puedo arrepentirme, me divertí demasiado, ninguno de ustedes sabe lo placentero que puede resultar arrebatar una vida, yo sentí eso multiplicado por doce sin contar los heridos, por una fracción de tiempo tuve el poder en mis manos, el poder que esta prohíbo para un humano común, el poder de arrebatarle la vida, el hacer eso me hace superior  a cualquier otro ser y no es que se me ocurriera de un momento a otro, la verdad estoy muy aburrido desde que tengo memoria, solo no encontraba el momento adecuado, una premier ¿por qué no? Era obvio que estaría lleno de personas, lástima que no pude terminar con todos.

Ahora el futuro solo tiene dos caminos, es incierto y si me voy y si me quedo, ahora existo a un nivel superior, y estoy a lado de todos aquellos que serán recordados por actos terribles, soy James Holmes y te aseguro que ni tú ni el resto del mundo podrá olvidarme por un buen tiempo.
     

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