domingo, 9 de diciembre de 2012

A Medianoche




A Medianoche
Recorrí las calles de Lima como cada fin de semana, buscando pasajeros a medianoche. Mis lugares favoritos para recorrer son El Centro de Lima, Barranco y Miraflores esperando ver gente que busque ser transportada después de una noche de diversión. Algunas ocasiones entrego mi número y me llaman para hacer una “carrerita” nocturna, así consigo un dinero extra y programo mi tiempo. Un cliente que conocí hace poco paga muy bien, es un funcionario público con muy buenos honorarios, todo lo contrario a lo que se dice de ellos.
Buenas noches señora Jackie me saludo amablemente, como quien sugiere confianza. Ser taxista y mujer a la vez es poco usual, no se si en mi país o en cualquier parte, pero tiene sus ventajas, la gente confía y se deja llevar al contarme sus historias y yo hago lo mismo.
Cuando era muy pequeño vivía con mi madre y mi tía, ella era una mujer aguerrida y solitaria. Era muy especial, recuerdo que trabajaba únicamente para darse gusto , la ropa que usaba era muy elegante , sedas , gasas, finos estampados, además siempre que podía compraba algo para mi , cosas que mamá consideraba una frivolidad. A veces lo hacia a escondidas, pues las necesidades de la casa siempre fueron prioridad para mi madre.
A medianoche siempre me pongo una gorra que confunde mi identidad, soy una taxista o un taxista, a veces eso quiero que crean cuando sospecho que yo o mi auto corremos peligro.
Cuando era un joven , mi tía murió de una enfermedad muy extraña , fue un duro golpe para mi , yo recién estaba en la universidad estudiando negocios pues ella lo sugirió , además yo estaba encantado con los números y los amigos que había hecho , todo era increíble hasta que ella se fue. Mi madre sufrió mucho, aunque eran distintas siempre fueron cómplices, mama lloraba cada tarde y evitaba que la vieran, había que yo sufría por dentro, cuando paso un mes me encargo que limpiara el cuarto que había ocupado y buscara que hacer con sus pertenencias.
Me detuve para comprar gas e hice que mi pasajero bajara y detuviera su historia, yo estaba muy interesada, las mujeres siempre queremos oír historias de mujeres que nunca podremos ser o mujeres que odiaríamos.
Me vestí con su ropa, y me pinte los labios color carmesí. Intente usar los tacones de gamuza que tanto adoraba pero mi pie de un hombre de casi 30 años lo único que hizo fue romper el taco aguja que se había mantenido intacto desde que los compro. Eran decenas de vestidos, casi un centenar de tacones y una inversión que nadie creería en maquillaje. Entre la universidad, el enamoramiento y esta nueva faceta, comprendí que mi tía podía vivir dentro de mí y yo quería que así fuera.
Estaba enamorado muy enamorado, tras tres años de relación, decidió formalizar y así llego el matrimonio, olvide por un tiempo aquel disfraz que me hacia diferente, que me hacia ella. Al desempacar las cosas a mi nueva casa, encontré una caja llena de vestidos y decidí regalárselos a mi esposa y ella los rechazos insinuando que estaban pasados de moda.
Dude en conservarlos pero lo hice y volví a usarlos con la misma sensación que la primera vez , mi cuerpo había cambiado cada vez era mas complicado que un vestido me entrara , por ello decidí coserlos y remodelarlos.
Había llegado al final del recorrido y mi pasajero bajo y pago mas de la cuenta, yo entendí el mensaje y prometió llamarme a la noche siguiente un poco más tarde de lo habitual para que lo llevara a algún lugar. Sonrió y se fue. Seguí recogiendo pasajeros durante esa madrugada, tal vez fueron 4 o 5, luego volví a  casa y descanse lo necesario.
A la mañana siguiente deje listas las cosas en casa y me aventure a ser ama de casa por la mitad del día .A las 6 de la tarde sentí la sensación se salir a buscar historias, pasajeros y retomar el hilo de aquella conversación. No hubo tanta suerte, sin embargo la llamada que esperaba llego. Fui a las 11 de la noche a recoger a aquel hombre sin embargo mi sorpresa fue tal al verlo vestido de mujer.
Salí vestido de mujer mientras mi mujer hizo un viaje al norte del país, nadie me reconoció por lo tarde que era, sentí la necesidad de ser querido de ser apreciado con ese atuendo y fui al centro de Lima, conocía una mujer robusta que me ofreció trabajar con ella. Y así fue como por primera vez, vendí mi cuerpo .Las demás ocasiones la culpa se disipo y solo quedo nada.
Era la primera vez que lo llevaba al centro de Lima y no se si la ultima, pero me aleje pronto de ese lugar , pues no traía la gorra puesta.



martes, 4 de diciembre de 2012

Susan

Caminar  por los pasillos del hospital a mediodía resultaba una terapia necesaria, había dejado de ser una rutina. A veces las terapias no solo las reciben los pacientes.
El refugio de muchos suele ser el trabajo, cuando decides escapar de todos .Tal vez era verdad pensar en ello, mientras observaba las sesiones grupales de cada habitación .Decidió no inmiscuirse en ninguna terapia grupal, estaba cansado y no quería hacerse notar. Sin embargo no puedo evitar detenerse en una de las puertas entreabiertas a observar a los pacientes , a observar a una paciente , aunque no logro ver su rostro algo peculiar en ella lo atrajo hacia allí .El volteo y termino de recorrer el pasillo. A la tarde siguiente uno de sus colegas le comento que una de las pacientes había logrado reconocerlo y el asintió con la cabeza y sonrió, aquí todos quieren  creer algo, lamentablemente por eso están aquí, por sus trastornos mentales, contesto y salió de la habitación como si fuera perseguido por una sombra del pasado.

Intento durante las siguientes semanas localizar a aquella mujer y reconocer en su rostro alguna vivencia que lo llevara a concluir que la había puesto en ese lugar .Sin embargo ella huyo durante varios días y cuando la encontraron fue internada por una arritmia cardiaca que la imposibilito de vistas. Siguió intentando, pero sus intentos eran fallidos, Susan Bell como la llamaban sus amigos y doctores parecía ser una presencia que no tardaría en desaparecer. Tras varios meses de seguir internado y realizando sus labores el doctor Rose recibió la noticia de un suicidio en el piso 3, un caso típico en aquel lugar, donde se atendían a pacientes de mayor gravedad y con trastornos incurables. El cuerpo de Susan Bell estaba tendido en el suelo, con una sabana que le cubría la mitad del cuerpo incluyendo el rostro, ¿Pero como había llegado allí una mujer que solo tenia alteraciones leves?, la respuesta era simple, tras su huida y la afección cardiaca los doctores habían determinado que su estado era grave del punto de visita medico y no psicológico por ello decidieron darle un cuarto en aquel lugar sin pensar que su muerte llegaría tan pronto.

El doctor Rose intento descubrir su rostro y deshacerse el misterio que escondía esa mujer, pero fue en vano pues los cortes que se había propiciado eran profundos, por ello decidieron llevarse el cuerpo de manera inmediata evitando un alboroto entre los pacientes mas graves.

Toda la noche no paro de soñar con aquel suceso, ¿Quien era aquella mujer que decía conocerlo y había desaparecido misteriosamente?, frente a sus ojos, la respuesta se había esfumado y no podía hacer nada mas.
Como de costumbre durmió en aquel hospital, resultaba más cómodo que cualquier hotel, que cualquier cama, que cualquier hogar. Un susurro paralizo sus sentidos y desvaneció sus sueños, de pronto el cuerpo de Susan Bell se acercaba al suyo arrastrándolo a la muerte que ella misma había provocada, adueñándose de una vida que ella misma había rechazado.
Cuando intento desprenderse y evitar ser arrastrado, despertó y se dio cuenta que todo había sido mentira, dudo por un instante que el suicidio también lo haya sido, sin embargo los rezos y la presencia del cuerpo medico en el primer piso a medianoche confirmaron sus dudas.
Volvió a soñar toda la noche con aquella mujer, volvió a buscarla en archivos que nunca encontró.