A Medianoche
Recorrí las calles de Lima como cada fin de semana,
buscando pasajeros a medianoche. Mis lugares favoritos para recorrer son El
Centro de Lima, Barranco y Miraflores esperando ver gente que busque ser
transportada después de una noche de diversión. Algunas ocasiones entrego mi número
y me llaman para hacer una “carrerita” nocturna, así consigo un dinero extra y
programo mi tiempo. Un cliente que conocí hace poco paga muy bien, es un
funcionario público con muy buenos honorarios, todo lo contrario a lo que se
dice de ellos.
Buenas noches señora Jackie me saludo amablemente, como
quien sugiere confianza. Ser taxista y mujer a la vez es poco usual, no se si
en mi país o en cualquier parte, pero tiene sus ventajas, la gente confía y se
deja llevar al contarme sus historias y yo hago lo mismo.
Cuando era muy pequeño vivía con mi madre y mi tía, ella
era una mujer aguerrida y solitaria. Era muy especial, recuerdo que trabajaba únicamente
para darse gusto , la ropa que usaba era muy elegante , sedas , gasas, finos
estampados, además siempre que podía compraba algo para mi , cosas que mamá
consideraba una frivolidad. A veces lo hacia a escondidas, pues las necesidades
de la casa siempre fueron prioridad para mi madre.
A medianoche siempre me pongo una gorra que confunde mi identidad,
soy una taxista o un taxista, a veces eso quiero que crean cuando sospecho que
yo o mi auto corremos peligro.
Cuando era un joven , mi tía murió de una enfermedad muy
extraña , fue un duro golpe para mi , yo recién estaba en la universidad
estudiando negocios pues ella lo sugirió , además yo estaba encantado con los números
y los amigos que había hecho , todo era increíble hasta que ella se fue. Mi
madre sufrió mucho, aunque eran distintas siempre fueron cómplices, mama
lloraba cada tarde y evitaba que la vieran, había que yo sufría por dentro,
cuando paso un mes me encargo que limpiara el cuarto que había ocupado y
buscara que hacer con sus pertenencias.
Me detuve para comprar gas e hice que mi pasajero bajara
y detuviera su historia, yo estaba muy interesada, las mujeres siempre queremos
oír historias de mujeres que nunca podremos ser o mujeres que odiaríamos.
Me vestí con su ropa, y me pinte los labios color carmesí.
Intente usar los tacones de gamuza que tanto adoraba pero mi pie de un hombre de
casi 30 años lo único que hizo fue romper el taco aguja que se había mantenido
intacto desde que los compro. Eran decenas de vestidos, casi un centenar de
tacones y una inversión que nadie creería en maquillaje. Entre la universidad,
el enamoramiento y esta nueva faceta, comprendí que mi tía podía vivir dentro
de mí y yo quería que así fuera.
Estaba enamorado muy enamorado, tras tres años de relación,
decidió formalizar y así llego el matrimonio, olvide por un tiempo aquel
disfraz que me hacia diferente, que me hacia ella. Al desempacar las cosas a mi
nueva casa, encontré una caja llena de vestidos y decidí regalárselos a mi esposa
y ella los rechazos insinuando que estaban pasados de moda.
Dude en conservarlos pero lo hice y volví a usarlos con
la misma sensación que la primera vez , mi cuerpo había cambiado cada vez era mas
complicado que un vestido me entrara , por ello decidí coserlos y remodelarlos.
Había llegado al final del recorrido y mi pasajero bajo y
pago mas de la cuenta, yo entendí el mensaje y prometió llamarme a la noche
siguiente un poco más tarde de lo habitual para que lo llevara a algún lugar.
Sonrió y se fue. Seguí recogiendo pasajeros durante esa madrugada, tal vez
fueron 4 o 5, luego volví a casa y
descanse lo necesario.
A la mañana siguiente deje listas las cosas en casa y me
aventure a ser ama de casa por la mitad del día .A las 6 de la tarde sentí la sensación
se salir a buscar historias, pasajeros y retomar el hilo de aquella conversación.
No hubo tanta suerte, sin embargo la llamada que esperaba llego. Fui a las 11
de la noche a recoger a aquel hombre sin embargo mi sorpresa fue tal al verlo
vestido de mujer.
Salí vestido de mujer mientras mi mujer hizo un viaje al
norte del país, nadie me reconoció por lo tarde que era, sentí la necesidad de
ser querido de ser apreciado con ese atuendo y fui al centro de Lima, conocía una
mujer robusta que me ofreció trabajar con ella. Y así fue como por primera vez,
vendí mi cuerpo .Las demás ocasiones la culpa se disipo y solo quedo nada.
Era la primera vez que lo llevaba al centro de Lima y no
se si la ultima, pero me aleje pronto de ese lugar , pues no traía la gorra
puesta.
