viernes, 16 de noviembre de 2012

Cerro Colorado



Cerro Colorado
Regresar a cerro colorado siempre le hacia recordar las peleas de gallos que se daban en la plaza después que cayera el sol, no lo entusiasmaba la idea de ver morir a un animal, lo animaba la recompensa del mejor postor.
Cerro colorado también significa la pobreza, las tardes de frio y las noches al lado del rio escapando de los amigos, de la familia, de las deudas y todo problema que arrastraba. Luego pensó que el rio había sido muy buen compañero, el agua se lleva las penas y no las devuelve como el viento, decía su madre. Ni siquiera el rio era el de antes, las rocas son más visibles en temporada de invierno, y el agua deja de correr con tanta fluidez.
Después de ganar solo dos apuestas en las peleas de gallos, llego a un bar nuevo que se resistía a conocer pero las ganas de buscar compañía lo empujaron a ese lugar, pues todos los bares de alrededor parecían desiertos. El bar tenía un estilo particular, con cuadros de paisajes ajenos a Cerro colorado, con mesas de madera antigua y olor a tabaco. Al entrar encontró  dos viejos amigos y se acerco a saludarlos, pero luego se alejo para pedir una cerveza en la barra.
Le pregunto al cantinero cuanto tiempo llevaba funcionando el bar, y este le contesto que estaban cumpliendo 3 años y lo celebrarían a las 12 pues llegaban los clientes con dinero que recaudaban tras varias apuestas en la plaza. Dudo en quedarse en aquel lugar, pues sabia que vería amigos con los que se había portado mal, y gente con la que se porto bien y termino mal pagado. Después de 5 botellas de cerveza la noción de tiempo se esfumo y las dudas se disiparon o tal vez las olvido. Como lo había supuesto  llegaron viejos amigos, que al igual que el, olvidaron las diferencias tras varias botellas de alcohol.
El bar estaba totalmente lleno, y las botellas vacías, las luces encendidas de la barra evitaban que los ojos de todos los presentes se cerraran por completo, aunque normalmente las sillas servían para sostener el sueño durante las madrugadas, antes de recobrar el conocimiento y la lucidez. Tal vez esa noche hubiera sido igual que siempre, sin embargo un disparo dentro del bar remeció a todos, buscando una victima y un culpable. Tras intentar descifrar la escena, encontraron llorando en una de las mesas al responsable, aduciendo que su arma se había disparado casualmente cuando intentaba pagar las 4 botellas de ron con el cantinero. Todos los que se encontraban allí, permanecieron en silencio, algunos sacudidos por la escena se retiraron, otros continuaron durmiendo como si todo hubiera sido un sueño, sin embargo un gran número trato de exculpar al culpable y prometió guardar silencio y se marcharon llevándose todas las botellas de licor. Ernesto atónito por la complicidad de los pobladores se retiro recordando que su silencio lo hacia cómplice de algún modo , tan cómplice como aquellos pobladores de un lugar al que nunca debió volver.

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