Sintió el dolor en la música, se levantó del piano perocuando vio la luna salir tras una nube le pareció dulceincluso la muerte. Miró en los ojos la muchacha,esos ojos tan verdes como el mar luegode repente salió una lágrima y él creyó ahogarse.
-Caruso
Habrás tomado un avión a Europa y regresarás a España con el dolor que te causa perder de vista mi mirada. Cuando pises suelo catalán sabrás que camino acompañada en Lima y sigo con mi vida, te poseerá la amargura. No lamentes tu partida. Al recorrer las calles solo sentirás la necesidad de buscarme y tal vez me encontraras en el humo del cigarro o en el fondo de un vino.
Cuando estés sentado en el parque y caiga una hoja en tu hombro izquierdo que te haga mirar al cielo y ver las nubes que forman mi figura, recordaras mis grandes ojos negros viéndote escondido en la esquina tras muchas almas aspirando por una mas de mis miradas.
Cuando yo este entre gente moviéndose estará tu figura quieta en mi memoria reflejada por la luz de el sol que presa de mi visión se transformara en un reflejo tuyo. Levantaré los ojos, diré qué regreses y desaparecerás en la oscuridad del atardecer. Entonces miraré al horizonte desde el malecón, al mar que nos separa y gritaré en silencio nombrando al mismo diablo que sea él que nos deje respirar juntos por una vez más.
De cuando en cuando regresaremos al momento del continuo sonido envolvedor de tu piano. Al ir y venir de tus manos atadas a los hilos de tu talento inusitado que produce notas alegres en estos tiempos tristes. Las explosiones de las notas sostenidas en el ambiente, atravesando oídos y murmullos para llegar a mí por primera vez. Me encerraban en el placer de verte y oírte. Ah! como me cautivaste con esa pasión que te desborda, con esa magia que te aleja de lo normal, con esa genialidad pura, con esa revolución musical, con esa belleza triste!
Quebraste algo y te marchaste. Me seguías y te escapaste, decidiste que era mejor regresar a tu España, a tu fortaleza. No querías saber quien yo era, más que alguien que disfrutaba de ti.
Te escribí esto. No te lo mandé.
Podría hablar de ti en un tiempo pasado,donde jugare con los recuerdos que habitan en mi cabeza,en los sesos que en verdadno tiene mucha importancia pero pareceque son mucho mas coloridos que la realidad.Quiero verte en el presente del tiempo, hablartede un ahora y con verbos actuales.Quiero decir que estas cantando, que estas comiendo, que respiras; noque lloraste, que vomitaste, que odiaste.Tanto para decirte que tengo miedo del tiempo,de que éste nos separe ya sea en el espacioo tan solo con el uso de las letras que tantas veces me ha ayudadoha decirte como es que puedo decir algo y sentir otra cosa.Puedo medir el tiempo que hemos respirado juntos,puedo aprovechar para castigarme por los silencios infinitosde incomodidad mutua. Déjame elogiar los minutos que se alargaronpara mantenernos juntos. Ahora estoy enojada con los días que no comí de tu tiempo.Son los continuos azares que me hacen desaparecer de esta realidad continuay regresar después con los intestinos explotadospero con los mejores ánimos para decirte,por mas corto que sea el paréntesis de un saludo. Hola.Para seguir con las conversaciones que es o tu o yoquien termina olvidandolas por culpa del vicio.No me llames santa, así me dice el alcohol.Te busque y después de pensar donde andarás,decidí mantenerme libre.Pero los hombres no entienden,aparecen tratado de domar mi vida,como si fuera mansa cuando soy una puta fiera.
Si aun por mas indiferente que te sientas estuviesescerca dejaría los candados para tenerte en vuelo,verte blanco y negro flotar.
Decidí viajar también, a donde lo ilógico sea verdadero,para tener lo lejano cerca,para vivir sin leyes ni físicas ni espirituales.Juró escribirte una carta, dudo que llegue.Habré perdido la razón cuando tome el lápiz.Por un momento, y quizá ni fue verdad,te encontré ahí, donde estaba parada.Y te dije, fuerte, claro, desde mis adentros,con toda la voluntad que aun poseo,que te vaya magnífico en la vida,y si esta alguna vez se vuelve justa,que mueras y por mis propias manos.
Vendrás hoy a verme después de lo común de los días, romperás con el esquema planeado del momento. Te encontraré afuera de mi escuela bajo el árbol en su sombra fumando un cigarro para recordar como yo era el día que nos conocimos. Entonces la vida te dirá: "todos los errores tienen castigo", el tuyo será que yo ahora soy diferente y mis ojos miran justo más lejos, atrás tuyo a otro.
