domingo, 12 de diciembre de 2010

Nena mía.



Es que no te quería describir porque tu presencia la tenia cada día, y ahora que no es así y que los planes de un simple café nos cuesta y obliga a ponerlo en la agenda, me pone mal, me hace darme cuenta de que en lo nuevo y grandioso de mi vida ya no estás. Era raro que después de pasar las 24 horas de los 7 días de las 4 Semanas de los 12 meses de 5 años viéndonos, ahora llegas por la calle caminando a paso lento y ya lo sé, escuchando algo de Lennon. Y tal vez pensando en que si tu dealer te cobrará lo que le debes de eso que te hace volar.
Así empecé a verte porque bien dice Colon que la tierra es redonda por eso vi primero tu cabeza. En esos cabellos que mil veces trence que ya están gastados y sin vida. Rojos como siempre, tan rojos que llamas la atención al caminar y es un arte lo que hace el viento con tus cabellos. La cara pequeña, que muestra tu juventud pero algunas arrugas prematuras que se como las odias pero para mí son los muchos caminos en tu vida que ya has seguido. Tus ojos grandes, tus pestañas falsas y mucho rímel para disimular todo lo que se pueda la fatiga de tu mirada, porque la vida misma te ha jodido tantas veces que ya no crees en nada.
Es necesario hablar de tus labios que no son perfectos pero si son memorables porque atraen con palabras de miel y te cortan con las más ácidas ideas. Labios de carne, a veces se muerden para callar tanto y todo lo mantienes dentro de ti. Escondes el perfecto desorden que eres, y por el cual te amo como a ninguna otra mujer.
Ahí viene tu cuello también, largo como para hacerte ver más lejos. Tu cuerpo que muchas veces estuvo cerca del mío, en las buenas y en las malas, que me calentó y también me hirió. Tu cuerpo ha sido comparado con tanto, y tantos se que ya lo han disfrutado. Estructuralmente imperfecto, porque ¿te acuerdas? nosotras amamos las imperfecciones.
Dejando atrás tanto de lo físico porque es envano adorar algo terrenal. Lo mas hipnotizante es la voz alta y temblorosa que esconde como tú lo decías de mí tras esa oveja un lobo. ¡Eso! somos damas lobos. Con personalidades feroces, absorbentes y decadentes. Somos pensadores de un nuevo mañana y tú más que todo eres amante de la justicia, que ahora ciega te rechaza.
Todo esto vi venir por la calle, que pareciera no darse cuenta de lo que se perdió porque yo habiendo sido esa selva de concreto te hubiera mantenido prisionera. Destrozaste mis pensamientos al sentare frente mío, diciendo con suavidad: Nena.
Diana Marcelo

Valentina, Valentina..

Entre a la habitación que ya se había convertido en una expresión más de mí, la vi ahí sentada y triste. Mi hermana no tenía la apariencia vivaz de siempre. Me sorprendió, ella me odiaba y nunca se acercaba más que para levantar la voz y bajarme el autoestima. Debía de pasar algo. Apenas abrió la boca sabia que todo terminaría con alguien llorando. Inició con la confesión de un supuesto mal que la aquejaba y término admitiendo que ese mal estaba creciendo en su vientre y que ya tenía 2 meses. Me dijo, y supongo que fue porque no quería sentir culpa ella sola, que ya estaban por deshacerse de él. Y fue cuando todos los sentimientos me vinieron encima y solo pude pensar: eres una asesina. Demore más de cuatro horas presentado todas las posibilidades de felicidad, amor y alegría que ese ser traería. Termine por perder la batalla, ya todo estaba dicho.

Ya estábamos en Diciembre, cerca de una supuesta Noche Buena. Ella no pudo contra su creación que seguía creciendo ahora ya tendría 3 meses. Era tiempo de contarlo. Era tiempo de enfrentar la situación. Corrían las once de la noche y mi madre llegaba como siempre en un estado de cansancio fatal del trabajo que la había acogido por más de 10 años y parecía en su rostro que la había dañado por ya más de 50. Mi hermana le pidió hablar, en su cuarto de paredes tan rosadas como ella pensaba que sería su vida si nada de esto hubiera pasado. Noté que llovería y fui a recoger las últimas prendas del tendedero. Al regresar me encontré con la escena sacada de ficción, las dos mujeres llorando y gritando a puro pulmón. Solo se escuchaba maldiciones, insultos y el interminable llanto de ella.

La mujer que se había sacrificado toda su vida por su hija demoro más de dos meses en asimilarlo. Fueron largos meses de llanto, mea culpas y culpas ajenas. Por fin, después de otro mes, conocimos al que mi madre llamo desgarradamente “escoria”, el padre y a su familia. Era alto, grande y tenía la actitud de importarle poco o nada algún sentimiento aparte del suyo. Muchas mentiras se dieron en esa reunión, alagando a los jóvenes equivocados, y como adecuándose al momento, el llanto siempre estaba presente.

Ya nos encontrábamos en el quinto mes, cuando por fin las náuseas y la barriga la empezaron a delatar con el resto de la sociedad. Y todos parecieron pensar que podían dar opiniones, inclusive los que claramente les faltaba juicio crítico y un poco de comprensión. Por mi parte tuve que tragarme interminables enojos y quejas que acabaron por dejarme en la nada un año en el que tenía que serlo todo para mí. En el sexto y séptimo mes todo giraba en torno a ella. Éramos esclavos de sus caprichos, la mayoría infantiles. Tenía todo lo que quería y más, mucho más, demasiado.

El octavo mes pasó más rápido que los demás. Solo resalta el tradicional, en español, baño al bebe, que no fue más que una combinación extraña de generaciones muy diferentes, mucho alcohol, música y cigarros. Y claro, el último mes era la viva ejemplificación que mi hermana, aun habiendo leído mucho de maternidad, aun era muy joven para todo esto y no sabíamos si el dinero ni la voluntad nos alcanzaría para ayudarla.

Nació en Agosto, Valentina Bell y sus apellidos que no combinan. Yo deje todo por esta ahí, y por ver a esa criatura bella. Así hermosa la trajimos a la casa, con el mejor cuidado porque ya nos había robado el corazón pero igual como siempre saque la conclusión que la vida de mi familia se había jodido un poquito.

Diana Marcelo

Sólo el borrador

Semblante, imagen o figura, palabras que pierden significado cuando se ahonda en el recuerdo, cuando se profundiza en la descripción; sobresaliendo sólo lo visual, lo primera y bellamente perceptivo. En fin, quizá sea lo fácil de percibir o lo que en ultimas instancias “queda”.


Bueno, ahí va, lo anteriormente descrito quizá se entienda con su resaltante e impactante, delgada y joven figura; su sensibilidad y fragilidad se percibían por todo su cuerpo, en cada milímetro de este, se podía identificar apenas con el mínimo esfuerzo. La sensatez y exactitud en todo lo que hacía y disfrutaba no hacía de lado ni opacaba estas mismas características, sensatez y exactitud, reconocidas e identificadas en cada milímetro de su rostro y cuerpo. Totalmente hermoso y bello. Quizá era un rostro redondo y amplio, despejado y tranquilo, sus ojos luminosos y vivos alzaban el telón para así iniciar una obra de arte. Estos ojos eran acompañados por unas pestañas largas, delgadas y finas; bajo unas cejas rectas y finas también. Estas se orquestaban con una nariz recta y mediana; también estaban esos labios carnosos, sensuales y estrictamente rosados. Si bajamos la mirada nos encontramos con un cuello de cisne, totalmente armonioso con su rostro, mientras…


En fin, su rostro arquitectónicamente perfecto era muestra de una obra maestra, como el resto de su cuerpo.....


Paulo Ramos

sábado, 11 de diciembre de 2010

Strange emotions

Las mentes maquinan día con día, las personas se vuelven locas, la desesperación invade nuestras mentes, la imaginación vuela demasiado, día a día nos pasamos hablando en silencio, soñando despiertos la mayor parte del día, intentando ordenar las palabras para poder decir algo, codificando nuestros gestos y palabras que escuchamos, día a día en nuestro propio mundo.

Mi mundo no es el mismo que tu mundo, a veces este mundo se distorsiona, o lo distorsiono de acuerdo a como quiero sentirme, subconscientemente puedo reír o llorar, preocuparme y desconfiar, la mayoría de veces siempre es una preocupación que por cosas sin alguna explicación los seres humanos la transforman en desconfianza, ¿crearse problemas para uno mismo es parte de la vida?, ¿no se supone que tenemos que vivir tranquilos?, solo es una suposición, nuestra imaginación sobrepasa los límites de nuestra realidad, nos hace sentirnos reyes del mundo o la peor basura que puede existir.

Todos tenemos background, karmas y demás son los creadores de aquellos pensamientos que no, nos dejan tranquilos, quizás no específicamente el karma, pero el saber que llevas uno o algunos contigo te hacen estar así, o el simplemente hecho que tuviste alguno, nunca se paga suficiente, solo se cumple.

Kerly Cumpa

Oportunidad-arrepentirse

Sin duda me parecen increíbles las decisiones y actitudes que tomamos frente a diversas situaciones. Pero me refiero exactamente a la intención y voluntad con las hacemos.

Comúnmente se cree que estas serán idóneas y óptimas en la medida en que se madure, pero lo cierto es que muchas veces la contra postura de esto nos puede sorprender. A mí me sorprende, me considero una persona madura: 17 años y exactamente 16 días para ser considerado un ciudadano por el estado- en realidad ya tengo 18, esto fue escrito en noviembre. Entre muchas cosas me asombra, por ejemplo, el nivel o grado de autoconfianza exacerbado que podemos tener ante unas situaciones; lo cual, casi siempre, genera consecuencias negativas. Pero esto suele pasar muchas veces desapercibido, incluso padeciendo los efectos negativos no nos inmutamos ni nos retractamos. Creo que esto debe cambiar entre las posibles actitudes que mantenemos. Por estas características nombradas - quizá la principal podría ser calificada como omnipresencia, al encontrarse en todos, o al menos en muchos - se podría entender como un vicio invisible, o un virus difícil de notar. Me refiero a todas las oportunidades en que optamos por escoger lo negativo, lo perjudicial. Lo nocivo y dañino suelen presentarse de diversas formas en nuestro día a día, pero cuando nosotros lo buscamos e incitamos ya es más que mala suerte. Quizá un ejemplo ayude a entender esto: El año pasado, cuando cursaba el quinto de mi secundaria, yo, mis padres y, supuestamente, el tutor de tal academia pre universitaria nos propusimos alcanzar un objetivo: que yo ingrese a la universidad. 350 vacantes para el triple de postulantes, de cada 3 postulantes uno ingresaba, los otros dos rezagados, bueno, pues yo fui uno de los rezagados.

Diversas razones motivaron este declive, pero hago énfasis en la que va relacionada con la actitud y el accionar. Si bien una lleva a la otra, las dos van de la mano y son indispensables para que una se cumpla acorde con la otra. No considero que tuve un exceso de confianza, ya que a pesar de estar relajado en las vísperas del examen de admisión, algunas dudas se mantenían, aunque no necesariamente académicas. Pero en algún momento, especialmente cuando ya se comenzó el trazo de algún objetivo o plan, quizá tontamente, sentí que me confiaba, y es mas debía de hacerlo.

La opción del ingreso era totalmente factible, y así lo veía yo, pero es en momentos como estos, en los que a pesar de tener la oportunidad al frente nuestro, no la sabemos aprovechar. Sin duda es eso, desaprovechamos y derrochamos oportunidades. Grave error, sin duda, pero se comete una vez y se repite otra y otra, así sucesivamente. Quizá si tuviéramos el don de saber de lo que nos vamos a arrepentir todo sería mejor; aunque sí, de esta forma perderíamos la experiencia y el conocimiento que se obtiene a partir de esta, lo cual es esencial para aprender.

Aunque hay que reconocerlo, de esta forma muchas oportunidades no se dejarían de lado. Y tú ¿últimamente has tenido algo de que arrepentirte?

Paulo Ramos

Travesía de lo mio

Pensaba q no tendría el valor pero lo hice, hace mucho creo yo que debí hacerlo, muchos me tazan de loca, mala, y etc; yo solo escucho y no digo mas.

Este día sonó el despertador muy temprano, no espere a la segunda llamada mas lo apagué enseguida, esta bien lo confieso estaba confundida no sabia q hacer y me hacia esas preguntas ¿estará bien lo que hago? Sentada al lado derecho de la cama suspire y falto mas, una lagrima broto de mi mejilla, la seque con furia y me vestí con lo primero que encontré.

No me importaba verme bella o seductora al final no tendría porque.

salí de casa sin dirigir la palabra, camine un par de cuadras compre el diario y luego tome el primer carro me llevara a mi destino, aun era temprano, leía la primera plana de mi diario, ahí estaba el celebre escritor Vargas Llosa apoderándose de la prensa, por la serie de acontecimientos que se refieren a el en los últimos días estaba en un asiento muy cómodo así que empecé a leer pagina por pagina, como nunca iba a llegar temprano a la universidad, así que baje unas cuadras antes y me quede en un parque para terminar de leer el diario, ahí no me pude concentrar pensaba aun en lo que paso, veía los perros jugar y reía con sus piruetas ahí se pasaron muy rápido los minutos y tome el rumbo hacia mi gran emocionante clase de ajedrez; digo emocionante porque no me agrada, no sé como fui a parar ahí y felizmente hoy fue la ultima clases gracias a dios.

Llegue tome apuntes de los horarios de exámenes salude unos cuantos amigos luego estuve viendo la claurusa que siempre organizan terminando un ciclo.

Al terminar me despedí y salí sin rumbo alguno, tenia dolor de garganta así que decidí ir al hospital, llegue saque mi ticket para la cita, pague y espere por un rato, soy de esas personas que nunca va al hospital por decisión propia, pero no se que me paso hoy y fui por mi cuenta al ver que era la paciente numero cuarenta y el ambiente que había no aguante y Salí corriendo, subí al primer carro que encontré. Ahora me encontraba sin rumbo alguno, hasta que el carro paso cerca a un lugar donde yo conocía, baje, camine unas cuantas calles y estaba ya en el centro de lima, bueno no estaba nada mal que me distraiga un poco, sentada en plaza San Martín pensaba mas en lo que había hecho, que no tenia rumbo que de seguro mi madre y había llamado a algunos conocidos míos o gente de mi agenda para preguntar por mi, moví la cabeza para no pensar y compre un helado de fresa, luego me dirigí al paradero para ir a casa de mi abuela, en el camino dormía, lo siento pero estaba cansada, luego d 40 minutos de viaje, llegue y conté llorando a mi abuela lo que paso, ella me dio albergue y lo mejor como nunca, en verdad les confieso nunca tengo comunicación tan buena como la de hoy con mi abuela, dormí un poco y ahora estoy aquí contando este día, que espero no siga lo malo, quiero mucho a mi familia pero lo que me hicieron fue la gota que derramo el vaso, el pedir perdón ya no sirve de nada pero el amor que siento ya perdono, pero mi alama por ahora está tranquila y ya buscare solución alguna a todo esto.

Kerly Cumpa

Un martes cualquiera

Muchas veces me he preguntado cuándo se considera que una persona ha madurado, cuándo se puede decir que fulano ya ha madurado, o que este por fin alcanzó la “dicha” de madurar. Toma forma esta inquietud ya que muchas veces he escuchado que tal primo o prima, o tal amigo se metió en problemas, algunos hasta ahora no salen de ellos, por inmaduros. Lo que la mayoría supone a primer juicio es que alcanzando una mayoría de edad se logra madurar, quizá 17 ó 18 ó 19; ya que se está dejando o pasando una etapa de la vida, la adolescencia, para iniciar otra.

Otros también suponen o deducen que dándole o “facilitándole” responsabilidades o deberes al chico le ayudarán a su maduración. Y otros, o quizá solo yo, creen que la única forma de saberlo es cuando la persona se sienta, simplemente, madura, nada más, así de simple.

Y es que no coincido con ninguna de las dos anteriores propuestas- aunque muchas personas, por no decir padres, las consideran cien por cien seguras- en lo mínimo, me parece que sea la edad que tengas puedes sentirte “maduro” o responsable, 10, 15, 20; no veo porque tenga que haber una edad estandarizada o fija para ser considerado una persona madura, 18 años, si tan solo a los siete años uno ya detecta la diferencia entre lo bueno y lo malo. El último domingo cumplí 18 años, no veo la diferencia. Obviamente quizá sea demasiado pronto para afirmarlo, pero sinceramente me parece que mi juicio, capacidad de análisis, para con las responsabilidades, y todas esas cosas relacionadas con la “madurez”, sigue siendo el mismo de hace meses. Quizá luego lo niegue, pero creo que debería de desmitificarse y restarse importancia, relevancia y “mayúsculas” a los 18 AñOs. A la par, aunque esto me parece tan tonto y penoso, también resalta el dicho que dice: “Es un adulto, pero con mente de niño”. Respecto a lo segundo me parece peor aún, a la vez intransigente e inaceptable, ya que no creo que exista persona que a los 18 años no haya recibido responsabilidad o deber alguno. Si esto, quizá sin ninguna mala intención, se da en gran y constante medida sólo se logrará asfixiarle, abrumarle, sobrecargarle y fastidiarle la existencia a tal persona. Considero que lo mejor es “recibirlas” y hacerse cargo de ellas paso a paso, calmada y pausadamente, recibiéndolas paulatinamente me parece mejor que constante e involuntariamente.

El meollo del asunto me parece muy relativo y falto de solidez o, entiéndase, igualdad, teniendo en cuenta que muchos tenemos diversas formas de reaccionar ante los errores o irresponsabilidades, ya que esto entiendo por la madurez; mejor dicho lo veo como la capacidad que uno tiene para asumir sus responsabilidades y deberes, así como el reconocer las faltas por no asumirlos y los auto errores.

Uno puede tener todo esto muy presente, pero de poco sirve ya que apenas saliendo a la calle la sociedad te categoriza o te estereotipa, impulsados por su potente e inevitable capacidad de pre juiciosa. Esto muy bien lo “entiende” el gobierno, el cual te proporciona, por no decir obliga si tenemos en cuenta la multa, la facilidad para acceder a la obtención del DNI a los 18 años - me pregunto otra vez por qué no 17 ó 19 - así como la involuntaria “bienvenida” a los archivos de la RENIEC. Esto como identidad va bien, pero luego no dejan de lado la “acción”: la inscripción militar.

Fue un martes 16 de noviembre el que escogí como día indicado, igual solo me quedaban los de esa semana, ya que el lunes 22 vencía el plazo, y como dice mi madre “ya debería de aprender a no dejar las cosas pendientes a última hora”. Como decía, decidí escoger ese martes para faltar a la universidad, y así poder ir a la oficina de inscripción militar de la marina. Todo esto por una “simple” inscripción, por la cual me darían un carnet o, mejor dicho, constancia de inscripción militar, en la que resalta, con letras azules, la palabra seleccionado. Supuse que no era mucho lo que me perdería ese día en la universidad, y sí que tuve razón, así que le avisé a mi papá.

Este aceptó llevarme, supuse que no tenía mucho que perder esa mañana y creo que no me equivoqué, ya que a la vez solicitaría una constancia que avale su participación en el servicio militar voluntario, allá por su “lejana” juventud. El trayecto me pareció corto, así como todo el trámite realizado en esa mañana, simple y rápido. Llegamos a una calle de la que no recuerdo el nombre, la imagen que al instante percibí era la que yo mantenía del Callao: fría, húmeda, sucia, desolada, inquietante e incómoda, en fin una calle que te decía “o apuras el paso o será mejor que estés bien acompañado". Esto muy bien me lo repitió papu, como me gusta llamarlo, que a pesar de la hora, 8:00, me dijo que era mejor hacer lo primero, apurar el paso. Pero la hora ya la tenía muy presente, ya que en casi todo el camino me recriminó el no haberme levantado más temprano, 5:50 ó 6:00; y que ahora tendríamos que esperar a que “la cola” avance, ya que yo “que pensaba que era el único que va hacer ese trámite ese día”. Bueno, al menos para mí no fue sorpresa lo que vimos al llegar – ya que no era la primera vez que papu se confundía al adelantar algo, a veces parece innato en él- apenas un par de tipos como yo, ansiosos de empezar su día con un simple trámite. Como si fuera poco tuvimos que esperar más de lo “usual”, como dijo un despreocupado señor.

-No suelen demorar mucho, a eso de las 8:15 u 8:20 ya te atienden - dijo él. Bueno, pues ya eran 8:30 cuando una cabo con su boina resaltantemente blanca y un uniforme estrictamente negro se nos acercó con unas hojas encuestadoras. –Lo siento señor son sólo para los que van a tramitar su inscripción militar- le dijo a mi padre.

Era, como casi siempre, una encuesta de preguntas sencillas, pero de respuestas complejas, o al menos extensas, o quizá no lo eran pero yo siempre las veo así. Así como veía las preguntas de esa forma tenía la costumbre de responderlas lenta y tranquilamente, cuando siempre sabía que las “terminaría” apurado y fastidiado, bueno era inevitable. Así es inevitable, pero no por la cabo que ya pedía las encuestas, sino por papu que quería ver las preguntas, antes que mis respuestas, felizmente. Lo vi un poco desilusionado o decepcionado, había intercambiado algunas palabras con el mismo despreocupado señor, pero no había intercambiado ninguna cuando vio en una pared los “beneficios” de seguir el servicio militar voluntario por unos largos 5 años, “simples oficios”; fue entonces cuando me pidió, por no decir exigió, la encuesta.

Se la di y los dos, él y el despreocupado señor, la leyeron al detalle. Fue entonces cuando el señor dijo: “pero como vas a responder porque me siento en armonía con el mar y creo desenvolverme muy bien ahí en caso de un combate bélico”, respecto a la pregunta: ¿Por qué decidiste inscribirte en la marina, en caso de un conflicto bélico, antes que en la fuerza aérea o el ejército? Obviamente el tipo no entendió la exactitud de la pregunta- por qué escogiste esta y no la otra, por qué marina y no fuerza aérea- por esto replicó: “debiste responder porque simplemente amo a mi patria y soy Peruano”.

Por poco y no estallo de risa en frente suyo, sin embargo papu no lo tomó así, sino cual mecanismo de defensa instantáneo dijo: “lo que pasa es que usted no lo conoce en el mar, ahí es capaz de seguir la orden de cualquier pelele, de otra forma, bien uniformado y `equipado´”, no creo que lo haga”, risas, luego agregó “es más, con decirle que creo que éste no nació en tierra, sino allá dentro, en el mar”.

Tras escuchar esto obviamente ya no quería reir, y no es que fuera falso, sino que odio que hablen de tal persona como si esta no estuviera presente.

Seguimos esperando por unos diez minutos, en los cuales miraba de aquí para allá, mientras esos dos discutían del poco interés de los jóvenes para con sus instituciones bélicas, lo cual, según papu, era otra ventaja para el plan invasor que sostenía Chile para el 2012. Luego recordé lo que el tipo dijo, no le guardaba rencor, aunque pudo ser, sino “agradecimiento” por hacerme reir; y es que si el sistema te “obliga” a escoger una de las tres, pues puedo responder “como me venga en gana”, guardando el debido respeto claro. Simplemente fui sincero, teniendo en cuenta que me estaban “obligando” a hacer algo de lo que apenas me había enterado hace un par de meses. Digo esto ya que sólo basta con leer en el carnet: reserva disponible y, debajo de este, estudiante. Mejor dicho un actual estudiante- que en caso de guerra, según papu única e inevitablemente con Chile- tendría que sumarse a la fila de los que, como diría ese señor, “aman a su patria y por esto darían la vida con tal de `protegerla´”. Y probablemente esto último se cumpla así la ames o no, ya que ¿qué probabilidades tienen un estudiante, que sinceramente estudia, de sobrevivir en un conflicto bélico contra, según papu, experimentadísimos y capos soldados Chilenos? La respuesta no es complicada.

Si no me equivoco eran las 8:45 cuando un tipo, este también de uniforme estrictamente negro, llamó a todos los interesados en tramitar alguna clase de carnet. Tras esto se abrió de par en par un portón enormemente carcomido por el óxido, pero que alguna vez fue negro, al lado estaba ese tipo. Lo único que me pidió fue el DNI y que aguardara mi turno, osea que esperara el grito de otro tipo de negro. Bueno al menos eso creí, ya que el tipo más bien parecía uno de esos típicos oficinistas que se encuentran por doquier; y justamente antes que llamara, la tipa de la encuesta se me acercó cumpliendo lo que debe ser su “rutina de oficio”. Le dije que la hoja la tenía mi padre, que se la pidiera, logré ver que al hacerlo, papu ya comenzaba con sus comunes y frecuentes “interrogatorios”, curiosidad innata; escuche que le preguntó: cuántos años llevaba ahí, 5, qué era lo que entre todos los beneficios…

Por lo despistado que puedo llegar a ser, apenas si me fijé que había un aviso que anunciaba que los viernes no había atención, por lo tanto corroboraba una vez más el hecho de que “dejo todo a última hora”, pero en esta ocasión me estaba salvando.

Siéntese y llene estos datos -dijo el tipo con pinta de oficinista-, yo lo hice “rápidamente” y con ganas de acabar lo más pronto posible, ya que la mañana me empezaba a aburrir con tanta espera, siendo apenas las 9:15. Luego, ya llenados los datos, otro tipo, este sí era oficinista, me tomaba una foto, mientras pasaba los datos a su PC. Tras otros 15 minutos, ahí me fijé que papu seguía preguntándole “diversas cosas” a la misma cabo, me llamaron y me entregaron el carnet, el afamado, pequeño, simple y, a primera vista, insignificante carnet.

Sin duda no se le puede calificar de insignificante, ya que encierra un inmenso, complejo y, a mi parecer, absurdo significado. El significado es simple: en caso de conflicto bélico te invitan, mejor dicho te obligan, a formar parte de la tropa, simplemente porque en tu carnet resalta una palabra de 12 letras a color azul: seleccionado. En este momento lo tengo frente a mí y compruebo que es sólo una constancia de haberme inscrito en los registros militares y “figurar” en ellos. Mejor dicho figurar y ser parte de un sistema que me clasifica como “reserva disponible”, palabras explícitas en el carnet, que “confía” en que yo estoy apto para enrolarme y “hacer frente al enemigo valien…”, como diría papu. Especifico que me parece absurdo, ya que un estudiante no debe ser SELECCIONADO para cumplir esta “función” de matar, por más hábil que pueda ser, o rápido que pueda aprender no es su campo de acción ni de desenvolvimiento, simplemente no es su “asunto”. Sin afán de darle mucha cabida a las ideas de papu, aunque admito que conviviendo con él y con su constante y asiduo bombardeo muchas veces termino “siguiéndole la corriente”, creo que en este caso tiene razón al recriminar el estado calamitoso y penoso en el que se encuentran nuestras instituciones bélicas, las cuales velan por la “defensa y seguridad nacional”.

Al llegar donde papu estaba, la cabo ya se había ido, le enseñé mi carnet. Inmediatamente se rio de mi foto, pero también resaltó lo demás. Increíblemente le sorprendió que no me hayan tomado un examen médico, para así poder seleccionarme debidamente. Yo sólo quería irme.

-Ok, ahora vamos a por lo mio - dijo él. Apenas doblamos la cuadra ya me estaba mencionando todas sus conclusiones a partir de lo observado en esa mañana, que “recién empezaba”, según él. Ese tipo sí que era un cerrado total, no aceptaba nada de lo que yo le decía, cree que todo anda bien en el aparato militar, cuando todo está corrompido y podrido por dentro, creo que tenía un familiar haciendo su servicio militar voluntario - dijo acerca del despreocupado señor. Yo ya encontraba algo en que pensar mientras él seguía hablando. Yo, sólo quería irme. Sin lugar a duda, tan sólo en ese momento ya podía afirmar que ese era un martes cualquiera.

Paulo Ramos

Despedida

Ahora estamos aquí, casi toda la familia reunida, un verde horizonte que de manera inoportuna quiere alegrar esta tarde de marzo, esa tarde que de manera particular marcó un episodio en mi vida. Aun recuerdo ese jueves, uno de esos que deja caer la noche rápidamente, luego de haber terminado algunas obligaciones escolares, fui a tomar el autobús que me dejase cerca de la clínica, como olvidarme "Javier Prado" si hasta el día de hoy cada vez que rozo esas calles, parece que fuera de visita. Llegué y hoy si no vaticinaba nada, al contrario me encontraba muy desubicada del tema, sabia todo lo que pasaba, pero alguien me ocultaba la seriedad del problema. No la vi hasta que me retiré, no quería verla, nunca me gustó ver ni visitar a gente internada, me hace recordar mucho cuando mi madre bajo presiones económicas cae en la depresión y yo con tan solo cuatro años de edad tenía que soportar sus desmayos.

Por presiones de mi madre, por fin vi a mi tía, me hubiera gustado no ver, se encontraba muy decaída, me parece que ya ni me reconocía, su cuerpo temblaba y se levantaba ligeramente de la cama (son las imágenes que más recuerdo). No quería que alguien me vea llorar, las lágrimas se escaparon posteriormente en el auto de un primo, que de manera muy atenta decidió llevarnos a nuestro hogar. Recién en esos minutos desanimados me di cuenta que podía ser el ultimo día. A la mañana siguiente mi madre fue a despertarme muy desesperada, era viernes y falté al colegio, decidimos ir a visitarla, en el trayecto, mi celular vibró como nunca lo había hecho, era la esposa de mi primo, nos dio la noticia, había fallecido. Llegamos a la clínica, vimos el cuerpo, no lo podía creer, si hace unos meses andábamos por el norte a muy tempranas horas con el corazón, y una expectativa diferente. Hoy era la despedida, todos sentían un abrazo solitario, era sábado, un sábado que parecía invernal con el típico ya, cielo gris.

Maria Claudia Manzanilla

Se que me quieres

Sé que me quieres. Sé que, de alguna manera, me extrañas. Lo sé porque no me vas a dejar ganar. Sé que te interesa lo que hago y lo que no hago. Y, sabes qué, en el fondo me gusta. Me gusta mucho que estés detrás de mí. Pendiente. Alerta. Gastas mucho dinero en mí. Como si estuvieses obsesionado. Admito que me gustan los chicos como tu. Pero tú me gustas muchísimo más. Y me gustas porque eres inteligente, astuto. Sé que te gusto, es por eso que me investigas. Y es por eso que te encantaría tener mi computadora a tu merced. De solo pensar las conversaciones que debes tener sobre mí... Quisiera que nunca me olvides, porque yo nunca lo haré. Son solo décimas, solo décimas. No me odies. Sin embargo, sé que tu odio será tanto que llegarás a amarme como yo lo hago. Tanto así que me encantaría darte un beso, como tantos otros; nadie se enterará. Ya no gastes dinero contratando gente estúpida que lo único que provocas es ser más notorio. Llámame, hazlo, acércate más y bésame, sabes que no te rechazaré.

María Claudia Manzanilla.

Ella se escapó

Desperté al lado izquierdo de la cama mucho antes de que sonara el despertador. Solo atiné en encender la radio y Charly García cantaba: Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad (...). Tras una batalla con la flojera logré salir de la cama y no despertar a mi acompañante. Me dirigí a la ducha, me sentía sucia no solo físicamente. Demoré más de una hora en la tina pensando, cantando, jugando y tomando conciencia de lo que había hecho.

En el silencio y aún oscuridad logré encontrar todo lo mío y lo guarde en mi bolso, pero mi dignidad ya había sido usada y rota. Escribí una pequeña nota que no decía más que una despedida incómoda y un: nos veremos. Tomé algo de agua, me peine con los dedos y deje el lugar lo más rápido posible. Sentí que así sería como si nada hubiera pasado.

Los carros pasaban pero yo no sabía donde sería mi próximo destino así que fui a donde no conociera nadie. Parada las dos horas de viaje sentí que todos ahí conocían y criticaban lo que había hecho. Los intentos de un hombre de divertirse conmigo y los “cumplidos” del cobrador lograron hacerme sentirme peor.

Ya me encontraba en el centro de Lima. Compré una cajetilla de cigarros, agua y galletas, que se convertirían en toda mi comida de ese día. Me senté en una escalera de los muchos edificios antiguos y me sentí un mendigo, tal vez por mi ropa también lo parecía. Encendí un cigarro que se consumió con rapidez debido a mi estado alterado. Con ayuda de la música pude alejar mis pensamientos de todo por unos minutos, recordé que había empezado Historia de Cronopios y Famas y que no podía dejar a Cortázar esperar.

Leía, fumaba y pensaba cuando sentí que alguien se acercaba. Pensé que hasta ahí llegaría mi celular, cámara y dinero, fue cuando escuche: Pequeña! Sigues tan blanca! No era con quien hubiera elegido encontrarme en ese momento pero Rivas siempre es bienvenido a entrar en mi vida cuando quiera. Él y su sonrisa, los extrañaba.

Tomando café, hablamos y hablamos, creo que le conté demás. Rivas me dio su opinión tan crítica como siempre, no me dolió yo soy igual de sincera. Me enseño sus nuevos proyectos y como el arte había conquistado, malogrado y dado sentido a su vida. Lo envidié, siempre hubo en mí un artista reprimido y poco talentoso.

Aunque su presencia animó al estado mustio en el que me encontraba igual necesitaba tiempo sola y maldecirme al menos unas horas más antes de indudablemente llegar a casa. Así que me vi obligada a despedirme y emprender mi rumbo por Quilca. Me enamoré de unos cuantos libros en el camino y algunas llamadas lograron desviarme, que cuando llegué a casa se dieron cuenta que olía a tristeza, pobreza, cigarros y un poco de alcohol.

Diana Marcelo