Semblante, imagen o figura, palabras que pierden significado cuando se ahonda en el recuerdo, cuando se profundiza en la descripción; sobresaliendo sólo lo visual, lo primera y bellamente perceptivo. En fin, quizá sea lo fácil de percibir o lo que en ultimas instancias “queda”.
Bueno, ahí va, lo anteriormente descrito quizá se entienda con su resaltante e impactante, delgada y joven figura; su sensibilidad y fragilidad se percibían por todo su cuerpo, en cada milímetro de este, se podía identificar apenas con el mínimo esfuerzo. La sensatez y exactitud en todo lo que hacía y disfrutaba no hacía de lado ni opacaba estas mismas características, sensatez y exactitud, reconocidas e identificadas en cada milímetro de su rostro y cuerpo. Totalmente hermoso y bello. Quizá era un rostro redondo y amplio, despejado y tranquilo, sus ojos luminosos y vivos alzaban el telón para así iniciar una obra de arte. Estos ojos eran acompañados por unas pestañas largas, delgadas y finas; bajo unas cejas rectas y finas también. Estas se orquestaban con una nariz recta y mediana; también estaban esos labios carnosos, sensuales y estrictamente rosados. Si bajamos la mirada nos encontramos con un cuello de cisne, totalmente armonioso con su rostro, mientras…
En fin, su rostro arquitectónicamente perfecto era muestra de una obra maestra, como el resto de su cuerpo.....
Paulo Ramos
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