viernes, 12 de octubre de 2012

Carta Dominical



Mucho se dice sobre mi, mucho se dice se lo que quiero, tal vez ellos lo saben pero yo aun no.
Algunos piensan que soy un monstruo, otros creerán que fui ingenuo por confiar en alguien tan hábil y desleal, lo único que puedo decirles es que admito mi culpa, la admito el día de hoy, día mi muerte, día en que mis hijos descansaran de la vergüenza de pertenecerme como tales, vergüenza de ser quien soy un asesino no confeso hasta ahora.
El poder que tuve en mis manos lo deje escapar, sacrifique a mi familia y hoy ellos luchan por mí, imploraron que mis faltas sean perdonadas y la negacion no se hizo esperar, soy ajeno a la realidad, se que no perdi nada , pero no quiero  ser visto como  un perdedor pues el orgullo de un hombre tirano como yo, se pierde... nunca.
Me encuentro solo, pero me encuentro bien, hoy tal vez sea un día de duelo cuando suelte esta pluma, tal vez sea día de fiesta cuando cierre los ojos, tal vez se unirán para llorar mi partida, tal vez se unirán para celebrar mi desceso, tal vez unos cuantos me otorguen su olvido.
Hoy día domingo, llegaron como siempre mis hijos a decirme que no dejaran de luchar por mí, ellos no entienden que yo no lo necesito, he vivido cansado y moriré de la misma forma, tal vez una muerte muy digna par alguien que desprecio la vida de quienes empezaban a vivirla.
Quien aspira al poder y quien lo asume no toma consciencia de el hasta que es ejercido ante situaciones complejas. El poder es mas que decir si o no asumiendo riesgos y culpas, culpas que yo no asumí y por tirano me negué a pagar.
Me queda poco y mucho por decir, me quedan tantas palabras pero me falta el aliento, me sobra la vida, pero me falta el tiempo, tiempo que jamás podre recuperara, que jamás podre retroceder.
Mi pulso es débil, mis ojos también lo son, mis latidos se esfuman, mi pluma cae, ya no estoy aquí.

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