_Raul reaccionó intempestivamente al escuchar su estereo, dejando atras
el sueño que creía disfrutar.
Apenas volteó reconoció el sol que ya despuntaba tras las cortinas tan
azules como su cuarto. Eran días de verano y no era la primera vez que sus
intentos de madrugar se veían frustrados. Efectivamente no era que olvido
programar su estéreo-como lo creyó el día anterior- sino que a este le dio la
gana de prenderse a las 6:49 y no a las 6:10.
Apenas se levantaba de la cama y ya sentía el amargo y espeso sabor de la
sangre en la boca al despertar. Caminó al pequeño y negro lavamanos y escupió.
Al ver el desorden de su pelo corto recordó que debía bañarse esa mañana, pero
sólo le quedaba tiempo para lavarse el pelo. Fue algo más presuroso y hasta con
menos desdén al lavadero que usaba su prima, quien sí era feliz sin madrugar.
Poco a poco sentía como el agua helada aventuraba en su pelo graso y
enmarañado. Movía cada vez más rápido las manos. Sentía que el pérfido reloj lo
miraba, pero seguía.
Regreso a su baño y miró fijamente el espejo....notó que tenía una
pronunciada y negra barba de 3 días. Como siempre, sacó sus 2 rasuradoras y
comenzó cuidadosamente el trato. Se lavó la cara por última vez pero le seguía
ardiendo algo, salió, se puso un polo que estaba en la canasta de ropa sucia y
un jean; logró notar algo raro en su ventana: “a dónde coño se fue el sol”,
dijo tras ver una oleada mínima de neblina, que aún así era y lo esperaba. Bajo
tan rápido como pudo, le echó un par de aceitunas verdes, sus favoritas, y tomó
el café con leche; mientras echaba un vistazo a su maleta, tomó su pasaje y
salió.
Salió decidido a llevar el mismo andar caviloso, no sabía en qué, pero
en algo pensaría; quizá en el dinero que necesitaba y no tenía.
“Sabes, un cielo cerúleo no caería nada mal antes que venga el invierno”,
dijo mirando al cielo. Bueno, ojalá tenga un buen día, eh-pensó mientras
cruzaba la esquina, ya que por lo pronto llego algo tarde.
Ni siquiera "tenía" una razón para llegar temprano pero aun
así se apuraba, y al llegar a la Av. maldijo los carros que venían y no le
permitían cruzar: “joder, se supone que en las esquinas el peatón tiene
prioridad”, dijo en entre dientes. Tras esto se quedó absorto - como si fuera
un niño viendo el desfile de un circo rodante por primera vez-mirando el nissan
roadster negro que cruzaba, algo de guns and roses a todo volumen que no llegó
a reconocer....mierda, si tuviera un carro todo cambiaría, pensó. DIOS, viejos,
ah, si al menos pudiera usar el carro de ustedes...pensó-.
Eran las 7:49 cuando....., no, ya sé lo que necesito: dinero, es lo que
en serio necesito –pensó como si lo hubiera aprendido tras un gran error-....
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