domingo, 23 de septiembre de 2012
Crimen imperfecto
Entra enmarrocado, un tipo con la cabeza cubierta por su capucha ploma. He visto entrar por esa puerta a casi 100 vistiendo grilletes similares y eso que solo llevo dos meses en esta comisaria. Me levanto raudo a empujar a los fotógrafos y periodistas que mas parecen zombis desesperados por morderle una nalga al supuesto victimario. ¡Maldita sea la falta de valores de esos periodistas hambrientos!
Tenemos la noticia en una celda pero nadie sabe nada. Suenan celulares, hay murmullos por doquier, nadie me cuenta nada porque soy el nuevo, trato de unir ideas pero no quiero ser obvio. En media hora y sin salir de la comisaria me entero por la tele que se trata de un asesino, que no solo ha mandado a mejor vida a su pareja si no que además es gay, dos crímenes en esta ciudad, no se cual más grave. Cambio de canal y me doy cuenta que aparezco por dos segundos en el noticiero con mis brazos flacuchos, siempre quise salir en la tele pero no así pues. Necesito gel para el pelo un espejo más grande en mi escritorio ahora que se que la prensa meterá sus cámaras chismosas a este lugar donde vengo 5 días a la semana. A la mañana siguiente se murmuraba en la cafetería cuantos años le darían a Peter. Yo, el chico nuevo, escuchaba desde una mesa solitaria, odiando a todos. He leído la declaración del supuesto asesino, robando el tiempo que debía dedicarlo a ordenar los expedientes de otros sospechosos por eso me siento más informado que los demás policías gordos.
Peter esta aun en la carceleta, está en la de mujeres porque no han caído muchas malhechoras hoy. Lee unas revistas en solitario. Me acerco a su celda y miro de reojo una y otra vez, la próxima vez voy con el pretexto de darle el periódico del día, quiero conocer el perfil de este tipo para sentirme a salvo en un futuro y no es porque sea gay, sino que siento que debo hacer algo para dejar de ser el tipo nuevo, el inexperto, el tonto que solo ordena expedientes.
No tuve un bien inicio con el periódico pero el triple de jamón, huevo y palta me acerco más a Peter. Es un tipo tranquilo o de repente la situación lo ha convertido en esa persona, dice no haber cometido crimen más que buscar discreción a la muerte de su amado de 1.80. Por mas que intento no le creo nada a Peter, como puedes amar a alguien y cortarlo en pedazos para repartirlo por todos los distritos de Lima cual repartidor de pizzas.
Peter se refiere a una tercera persona, no dice nombres pero culpa a alguien. Me pide un cigarro para calmarse, me apena no poder dárselo, le prometo dárselos en la noche cuando no haya tanta gente, toca mi mano mientras seca sus lagrimas con la otra.
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