jueves, 20 de septiembre de 2012

Efímera


Era once de setiembre, mi vuelo hacia la zona del Vraem estaba por salir, abordé el avión algo emocionado pues esta era la primera vez que cubría una noticia fuera de Lima,  subí mis maletas con mucho cuidado, allí había una laptop, ropa para tres días y una canon de lente intercambiable la cual no era necesaria del todo pues viajaba con un camarógrafo que poseía el equipo necesario. Despegamos a las tres de la tarde y llegamos aproximadamente a las cuatro y media, nos hospedamos en un hotel, dejamos nuestras cosas y fuimos a la zona a buscar la  información por la que habíamos ido a dicho lugar, no fue fácil, los militares que rondaban la zona nos advirtieron de los peligroso que era estar en aquel lugar, pero debo admitir que en lugar de producirme algún tipo de miedo solo hacía que mi adrenalina aumentara, después de todo no es como si tuviera mucho miedo a la muerte, no la desafío pero mi vida no es la mejor de todas, es más, tal vez estaría recibiendo un gran favor del destino si alguna bala me diera, si el enemigo atacara y yo estuviera cerca, esta era una de las razones, el poco respeto por mi vida, por lo cual el medio en el que trabajaba decidía mandarme a este tipo de comisiones.

-Un trabajo más- Pensé aburrido para mis adentros, estaba cansado, las deudas de la casa daban saltos de un lado a otro aturdiendo todo lo que había en mi cabeza, que no era mucho tampoco, mis pensamientos iban y venían, una casa vacía, una novia que decidió dejarme, etc. pero bueno mi vida es una de esas donde no hay opciones, donde no se puede escoger.

¿La razón de porque estoy aquí? Pues el pasado viernes dos niños fueron rescatados de una zona dominada por terroristas, dicho suceso había conmocionado a toda la ciudad, no, a todo el país, todos cantaban victoria, dos vidas habían sido salvadas y había que alabar a los maravillosos hombres que lo hicieron posible, pero al ir indagando  mas conocí a Ambrosio Caso, un hombre no tan alto, delgado, con un dejo marcado, de rostro taciturno, una persona burlada, olvidada que acababa de perder a alguien, una nieta de ocho años de la que no se sabe cómo murió, si acaso fue un error del ejército peruano, si fueron balas de los terroristas, la vida de Zoraida fue tan efímera como su impacto en esta historia sangrienta, donde hay víctimas que se sienten solas, aisladas, abandonadas y no desde ahora, si no desde hace ya muchos años.

Ya no puedo quejarme de la misma forma en la que estaba acostumbrado, yo no deseo o mejor dicho no deseaba una vida que muchos otros de seguro no desperdiciarían, la historia de aquella niña logró conmoverme ¿Qué tan justa podría ser su muerte? El solo pensar todos los sueños que pudo tener, la vida que pudo imaginar y yo aquí reprochando y quejándome por la mía.  

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